SANTIS y Q3 – Aventuras directivas

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Descripción

Querido amigo:

Permítenos presentarte a tus nuevos compañeros Santis y Q3. Son directivos de una empresa de occidente. Muy de aquí, de allí, pero no de allá. Las empresas de allá ya son otra cosa. Podemos decir que Santiago es un buen directivo y que Q3 es un directivo que no quiere serlo. Aún así, Santis tiene su parte cutre y Q3 su parte digna. Son personas con una visión propia del mundo que les rodea. Personas que en ocasiones se cansan de sí mismas, de sus compañeros, de su empresa y hasta de la sociedad. En otras ocasiones, tienen el entusiasmo y la ingenuidad de un becario.

Con esta mezcla de zorro viejo y joven rapaz quisieran ser excepcionales, pero son tirando a mediocres con algunos destellos brillantes. A cambio de esa mediocridad profesional, tienen esa visión clara del que ve los toros desde la barrera. Una posición elegida que no les termina de colocar en el centro de la escena.

Nuestros amigos no tienen alma de protagonistas. Los dos saben que son más bien actores de reparto. A veces el guión de la empresa y de la vida les da una frase delante de las cámaras, pero la mayoría de las veces hablan para sí mismos o para el otro.

Como mandos medios tienen jefes y colaboradores. Les toca dirigir y les toca obedecer. Se sienten capaces de valorar el comportamiento de sus jefes y también de sus subordinados. Pero sobre todo se juzgan a sí mismos.

Santis y Q3 disfrutan su mirada de la realidad. Se divierten viendo la parte absurda y sin sentido, llena de pretensiones, de pensamiento lógico, racional y pretendidamente estratégico de la empresa. Nuestros amigos reflexionan sobre su propio nivel de motivación, su compromiso con la empresa y con su tarea. Discuten sobre el sentido del trabajo y no pueden dejar de opinar sobre los diferentes personajes que pueblan la empresa. Los habitantes del medioambiente en el que se mueven y en el que han aprendido a sobrevivir.

Detrás de sus comentarios ácidos hay un deseo de cambio. No están tan desesperados como para no intentar cambiar las cosas, aunque lo hagan de esa manera tan latina que es conformarse con evidenciar el absurdo la mayoría de las veces sin hacer nada.

Esperamos que disfrutes con ellos y si ves cualquier parecido con la realidad, haznos caso, no se lo digas a tu jefe.

Un abrazo.

Los autores.